La marca personal, ¿hablamos?.

Supongo que has oído hablar y mucho, de la Marca Personal. Pero la pregunta es, ¿sabes exactamente qué es y cómo generarla?.

Empecemos por la definición que hay muchas y variadas. La más simple, 

La marca personal es tu huella, la impronta que dejas a tu paso.

Esa huella refleja tu forma de ser,  una manera de actuar propia y las emociones que generas. 

Alguna vez te has preguntado qué opinan tus antiguos compañeros o compañeras de trabajo o de estudios?. ¿Qué piensan de ti, tus amigos o amigas? O lo que es lo mismo, ¿Sabes que dicen de ti cuando no estás presente?.

Estas podrían ser algunas de sus opiniones:

Sabía tratar tan bien a las personas que no había cliente que no se fuera satisfecho. Explicaba tan bien que las cosas más complejas, resultaban facilisimas. Era muy manitas, resolvía cualquier problema técnico que se presentase. Tenía una memoria prodigiosa.

Y en este momento te estarás preguntando. ¿Es lo mismo reputación que marca personal?. Sí y no pero están relacionadas. La Marca va un poco más allá.

La marca promete, genera expectativas a la hora de satisfacer necesidades o dar soluciones a problemas y generan la confianza en sus posibles consumidores de que esas promesas serán cumplidas. Esto es lo que se conoce como el valor de la marca.

Para entender lo que es la marca personal, vamos a hacer un  paralelismo con una marca comercial.

Antes de dar ese paso,  debemos  diferenciar  entre marca y producto y lo haremos con un ejemplo. 

Y este ejemplo bien podría ser IKEA. Su producto son los muebles y los objetos de decoración low cost para el hogar.

La marca es lo que te promete IKEA, las expectativas, la experiencia  que genera en cualquier consumidor o consumidora: un diseño innovador, moderno, para que tu hogar sea un lugar confortable a un precio asequible a tu bolsillo.  

Antes de la llegada de IKEA, no era muy fácil decorar una casa de manera diferente, divertida sin tener que pagar pagar un precio elevado y difícil de alcanzar, sobretodo si eran jóvenes que emprendían su independencia. 

Había un problema e IKEA, nos dió la solución. 

Insistimos, ¿Qué se te viene a la cabeza cuando oyes hablar de IKEA o contemplas su logo?. Un tipo de mueble fácilmente identificable, funcional  con una calidad razonable, a un precio también razonable y también cómo no, la experiencia de elegir tu mismo-a los muebles que te gustan, transportarlos y de que tu solito o solita te montes el mueble. Una experiencia esta última por cierto, que da para unas risas. Otra experiencia podría ser la de  pasar un día fuera de casa en familia.

En resumidas cuentas, hay un producto, una solución, experiencias y emociones. 

Evidentemente IKEA es mucho más, pero esto es suficiente para esta entrada. 

Otro ejemplo, utilizado hasta la sociedad, de marca es Apple. ¿Qué prometen sus productos?, ¿Qué expectativas genera?: Innovación tecnológica, diseño, calidad, formar parte de un grupo. 

Pero, no podemos hablar sólo de promesas porque estas promesas se tienen que fundamentar en algo físico, tangible: un producto con una serie de características o atributos que hacen no sólo que cumplan su función, sino que también sean diferentes al resto, únicos.

De la Marca a la Marca Personal.

¿Qué conseguimos con la Marca Personal?: Que nos asocien a una actividad. Ser el referente en una profesión. Que cuando se hable de diseño gráfico, que lo que venga a su mente de quienes lo escuchen sea tu nombre, tu imagen, que seas tu.  Que haya gente que te recomiende.   

Para ello tenemos que resultar  útiles, relevantes, fiables y visibles. Pero de nada nos serviría estas cualidades si nadie nos ve, nos conoce. Por eso  tenemos que ser visibles.  

Si lo llevamos al mundo de las personas, el ejemplo más manido de marca personal es Barack Obama

Obama significó en su momento, aire fresco y una promesa del cambio que los americanos por entonces, necesitaban en unos momentos difíciles, con muchos problemas a los que no se les veía solución. El candidato prometía nuevos tiempos, esperanza, y capacidad de superación de esos problemas. Todo esto lo resumió en una fase ya mítica, Yes, we can

Un hombre que lo tenía a priori, todo en contra como ser de raza negra y un desconocido en política, generó la suficiente confianza  como para convertirse en el primer presidente de Estados Unidos de raza negra. No sólo confianza, también provocaba emociones muy positivas. 

Y sus promesas y las expectativas que creó se sustentaban en una serie de valores, en su inteligencia política y en su  estrategia comercial, utilizando por ejemplo, las mejores herramientas, a la hora de transmitir su mensaje, entre otras. Sí era alguien único, diferente a todos sus predecesores incluida su contemporánea Hillary Clinton, con mucho más caché. 

Ahora te toca a ti. Pero, antes debes saber que si no tienes nada que ofrecer, no tienes un producto. Si tu producto no es útil, o de calidad, no podrás generar marca porque  como ya hemos visto la marca se sustenta en un producto. La marca no es mentir. La marca dice lo que haces. Si dice lo que no haces, estás destinado-a al fracaso. 

Todas y todos tenemos un producto, una actividad, aunque hay quién no es capaz de verlo. Cuántas veces, hemos oído eso de yo no tengo nada que ofrecer. Sólo es necesario reflexionar. 

Empieza por preguntarte, ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Qué ofrezco? ¿Es útil, lo que ofrezco?. ¿Qué me distingue del resto?. ¿Cómo puedo comunicarlo?

De tus respuestas, obtendrás los beneficios que aportas a las empresas que te contraten. Ahora te toca conseguir que todos esos beneficios se asocien a tu nombre y la forma de transmitirlo.  

 

 

 

 

Written by Eva Ventín

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